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Amor y amistad |
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Pasó hace despues de varios años de amor y amistad, pero aún me acuerdo.
Te cuento que era un lindo tipo y que cocinaba como un rey. Hacía tres meses que salíamos y una noche me esperó en su casa con cena y velas. Lo más rico, en esa función de gala, fue el pollo (ak cerveza, con un imperceptible gusto a miel). Y yo estaba feliz porque el pollo me encantaba, pero principalmente porque el día anterior, Julián me había dicho "fe quiero ". Comimos y, mientras tanto, yo pensaba que por fin -alabado sea Dios- me había enganchado con un romántico. Después del primer banquete, llegó el segundo: en esa suerte de mesa suave y alargada que es la cama, Julián y yo nos dedicamos al postre. Y ahí estábamos, haciendo el amor como en una película de Meg Ryan, cuando de repente sin dejar de estar adentro de mí Julián me miró a los ojos y me dijo: "Somos amigos, ¿no?". |
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Relaciones bajo control en el amor y amistad
"La mujer tiene más vinculada su parte sexual a su parte afectiva", explica la psicóloga Beatriz Goldberg, autora de Quiero estar bien en pareja. "Para tener una buena sexualidad, todas necesitamos que ¡a relación con nuestra pareja esté clara. Llegando al extremo, hasta preferimos que el hombre nos diga 'con vos nunca va a haber algo en serio', pero que almenas lo diga. Las mujeres necesitamos controlar lo que pasa y conocer cuáles son los códigos, para poder actuar frente a ellos. En cambio, los hombres no necesitan conocer de antemano los derechos y obligaciones".
Mantener una relación "sin título" es una de las tantas caras de la falta de compromiso. Y esta forma de conectarnos, si bien existe desde siempre, tomó fuerza en las últimas décadas. Hace unos días, una de mis abuelas me detalló todas las etapas por las que transitó hasta casarse con quien hoy es mi abuelo. Primero fueron amigos y apenas se rozaban las mejillas; después mi abuelo pasó a la categoría de "festejante", es decir que estaba en claro que tenía onda con ella. Tercer paso: con previo consentimiento de mi bisabuelo, llegó el noviazgo, una instancia que le permitía al hombre quedarse "chapando" en el zaguán. Después llegó la fiesta de compromiso (con entrega de anillos incluida), el ahorro para el futuro hogar y finalmente el casorio. |
El amor y amistad en comunidad |
Dónde está la puerta?
Claro que este estilo "libre" no es, necesariamente, malo. "Antes era sólo el hombre quien tenía miedo a poner un título a la relación de amor y amistad, porque eso significaba mayor compromiso; pero ahora las mujeres se igualaron con ellos ", explica Goldberg. "Estamos en la época del zapping, donde muchos cambian de pareja porque temen que los proyectos individuales se corten si se dejan atrapar por una relación ". Verónica" es diseñadora gráfica, tiene 28 años, está soltera y no tiene apuros de ningún tipo. En todo caso, lo que Verónica tiene es -cambiando un poco las palabras- algunos típos que la ponen en apuros.
Amor en tiempos de crisis
El estilo argentino influye más de lo que imaginas. Si se le pone nombre ala relación, se establece un mayor compromiso, que posteriormente puede derivar en una convivencia. Y vivir en pareja, en un país en crisis, es una apuesta fuerte en dos sentidos: emocional... y económico. En otra época, la estructura de pareja prototípica era : hombre que trae el pan al hogar mujer que trabaja por puro placer. Hace rato que ese estilo fue enterrado. Primero, porque las mujeres trabajan a la par del varón (incluso, muchas ganan más que sus parejas); segundo, porque los hombres viven con el terror de perder el empleo. Esto, créase o no, afecta los niveles de compromiso. "Conozco muchas mujeres que temen que su hombre se quede sin trabajo y termine colgándose de ellas", asegura Bibiana Galli, psicóloga social. "Y entonces se inclinan por no comprometerse. Y en el caso puntual de los hombres, a veces prefieren no definir situaciones de pareja porque se sienten presionados".
De compinche a novio
Aunque a veces, claro, nos enganchamos con alguien que ya dejó huella en nosotras. Las amistades que terminan en la cama son otro clásico ejemplo de ambigüedad. Asilo entendió Agustina después de acostarse con Ezequiel, su amigo del alma y compañero incondicional. Desde entonces, la relación cambió. Yano van juntos al cine, ni atiestas, ni arecitales. Se encuentran a tomar cafés y-cada tanto- ese cafe se toma en casa y termina sobre el colchón. "No somos amigos como antes, tampoco somos amantes", se lamenta Agustina. "Creo que los dos, internamente, nos estamos preguntando qué nos pasa, pero ninguno se anima a tirar la primera piedra y charlar sobre el tema. Supongo que hablar de eso significaría definir nuestra historia: o amor y amistad o amantes. No sé cuál de las dos alternativas, hoy por hoy, es la mejor. Así que, hasta que la tenga más clara, prefiero no tocar eltema". |
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